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Realizan reconstrucción facial de combatientes del Alto de la Alianza 

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El oficial, cuyo cuerpo fue repatriado hace tres años tenía entre 32 y 36 años; en tanto el soldado raso de 26 a 28 años. De acuerdo a los resultados de los estudios genéticos, es posible establecer el parentesco familiar.

 

En base al examen genético al que fueron sometidos, se logró la reconstrucción de los rostros de dos combatientes de la Batalla del Alto de la Alianza, que se libró hace 138 años entre tropas del ejército chileno y peruano-boliviano, de acuerdo al informe de Luis Castedo, antropólogo forense del Museo Nacional de Arqueología (Munarq), dependiente del Ministerio de Culturas y Turismo (MCyT).

Los rostros reconstruidos, serán presentados por el MCyT en las próximas horas y son pruebas de la Batalla del Alto de la Alianza, episodio que se constituye la unidad que sellaron los pueblos del Perú y Bolivia en la acción militar que se desarrolló en los candentes campos del Intiorko (Tacna) el 26 de mayo de 1880, durante la denominada Guerra del Pacífico, de acuerdo a los historiadores.

“Nuestros héroes de la Guerra del Pacífico nos dejaron un legado, el de seguir la lucha sin claudicar por un retorno al Mar con soberanía. Este estudio científico y reconstrucción facial de estos dos combatientes, es un homenaje a los miles de soldados, patriotas anónimos que dieron su vida por la defensa de nuestro litoral arrebatado por Chile”, sostuvo la Ministra de Culturas y Turismo, Wilma Alanoca.

La autoridad recordó que los cuerpos de los dos combatientes bolivianos que formaban parte del Regimiento Tercero de Sucre, un oficial y un soldado raso, fueron repatriados hace tres años desde la población de Tacna en medio de los honores que reciben los héroes de la defensa del territorio patrio.

De acuerdo a los estudios al que fueron sometidos los cuerpos de héroes repatriados, se estableció que el oficial tenía una edad de entre 32 y 26 años; mientras el soldado entre 26 a 28 años, ambos de origen de los pueblos de Chuquisaca. En base a las medidas craneométricas que se tomaron y que sirvieron para la reconstrucción facial, se estableció que se caracterizaban por los pómulos sobresalientes.

Con los resultados de los estudios genéticos, según el informe Castedo, se podrá identificar también el parentesco que tienen en el departamento de Chuquisaca.

LA BATALLA

Según la historiadora Esther Ayllón, la mañana del 26 de mayo de 1880, el ejército chileno (19.000 hombres), al mando de Manuel Baquedano, inició el ataque a la meseta de Intiorko o Alto de la Alianza, Tacna, Perú, donde estaban las tropas aliadas de Perú y Bolivia (12.000 hombres) al mando del general Narciso Campero.

Los chilenos atacaron primero el ala izquierda de los aliados, pero encontraron una dura resistencia. Luego atacaron por el centro, pero también tuvieron que retroceder ante los peruanos y bolivianos, que capturaron prisioneros y armas enemigas.

Cuando parecía rotundo el triunfo aliado, varios batallones bolivianos y peruanos se lanzaron al llano para rematar a las tropas chilenas, pero éstas recibieron el refuerzo de su caballería y nuevas tropas.

Los coaligados tuvieron que replegarse y solicitar ayuda de los reservistas, pero los chilenos, superiores en número, arremetieron hasta tomar todos los reductos del Alto de la Alianza.
Al terminar la batalla, los sobrevivientes bolivianos regresaron a su país, mientras que los peruanos formaron guerrillas en las serranías. El Ejército chileno tomó la ciudad de Tacna, donde cometieron robos, remataron a los heridos y mataron prisioneros.

Hubo más de 5.000 muertos y heridos, con una alta proporción de jefes y oficiales. Los destacamentos Murillo y Zapadores (Bolivia) y Tacna (Perú) fueron la última resistencia.

ROSTROS TIWANAKOTAS

En el Munarq recientemente se reconstruyeron tres cráneos con deformaciones que pertenecen a la cultura de Tiwanaku, uno de un niño de dos años y los otros de dos adultos de entre 25 y 45 años.

En el trabajo de reconstrucción de los rostros se emplea tecnología de 3D. El procedimiento se efectúa en dos etapas, la primera implica un estudio craneométrico para sacar las medidas de cada cráneo y los índices faciales, que pueden estar acompañados por una tomografía axial.

Después se aplica goma látex (líquida) sobre el cráneo para sacar una réplica en yeso cerámico y realizar la reconstrucción facial; luego adhieren gasa quirúrgica para darle rigidez al molde y esperan un tiempo determinado para retirar la capa.

Posteriormente, se realiza el modelado, que comienza con la ubicación de puntos craneométricos que sirven de referencia para realizar estudios comparativos de las características craneales.

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