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Sociedad

Donaciones abandonadas en la embajada boliviana en China contra el covid-19

gobierno de Jeaninne Añez

La Paz, 3 de marzo de 2021

Una cadena de silencios y de dilatadas actuaciones respecto a peticiones llegadas desde Beijín pinta de abandono la actitud que tuvo la Cancillería respecto de donaciones de insumos de bioseguridad y equipos médicos, que la República Popular China entregó a la Embajada de Bolivia, como emergencia de la pandemia por el COVID-19, durante el gobierno de Jeaninne Añez en abril y junio de 2020.

Después de este tiempo de dejadez, el Gobierno actual, a través de una gestión del Ministerio de Relaciones Exteriores, logró traer las donaciones a Bolivia.

10.000 barbijos

La primera partida fue de 10 mil barbijos destinados a las Fuerzas Armadas, entregadas en la Embajada boliviana en Beijín por Peng Chen, representante de la empresa china National Aero Technology Import and Export Corporation (CATIC) a principios de abril. En consecuencia, la legación diplomática envió una nota a la entonces Canciller Karen Longaric pidiendo hacer las gestiones pertinentes para el envío de esos insumos a Bolivia.

Según un reporte del Ministerio de Relaciones Exteriores, la entonces Titular de este despacho no respondió a esta solicitud y entonces, los barbijos quedaron en dependencias de la Misión diplomática boliviana.

5 respiradores y 500 trajes de bioseguridad

Dos meses más tarde llegarían al mismo destino, cinco respiradores no invasivos y 500 trajes de bioseguridad donados por la empresa china Venere Import and Export Co. Ltd. y entregados por su Vicedirector Ejecutivo, Wang Yong.

Como en la anterior ocasión, la Embajada boliviana envió una nota a la Canciller Longaric, solicitando que haga las gestiones necesarias ante el Ministerio de Salud para viabilizar la llegada de esos materiales a Bolivia, el 10 de junio.

Venere, por su parte, ofreció colaborar a la Embajada boliviana en la tramitación de los certificados exigidos por la aduana china.

La misiva también menciona la intención de Venere de colaborar con el Gobierno boliviano en las medidas sanitarias para enfrentar la pandemia del COVID-19.

Wang, según la nota de referencia, explicó que la donación se enmarcaba en un emprendimiento de altos ejecutivos de su empresa por asistir a los centros hospitalarios de países sudamericanos. En ese contexto ya se había hecho donaciones similares a Chile y se proyectaba hacerlo a Perú.

El 23 de junio, la Misión diplomática boliviana envió otra nota a Longaric recordándole la nota del 10 de ese mes y solicitando el nombre de una persona de contacto en Bolivia para los trámites aduaneros en China a requerimiento de Venere.

En la nota se informa que Venere reiteró en esa fecha su intención de prestar asistencia técnica al Ministerio de Salud boliviano para el empleo de estos equipos.

 

Siguió el dilatado trámite para traer la donación

El 13 de agosto, después de conocer el nombre de contacto en el Ministerio de Salud, la Embajada boliviana envió otra nota a la Cancillería, esta vez al Viceministro de Relaciones Exteriores, Manuel Jesús Suárez Ávila, remitiendo cotizaciones de empresas transportadoras y pidiendo que esos documentos se hagan llegar al Ministerio de Salud para su conocimiento y las acciones correspondientes. Las cotizaciones se enviaron a Salud el 17 de agosto.

Casi dos meses después, el 8 de octubre la Ministra de Salud, María Eidy Roca, envió una nota a la Canciller Longaric, informando que su despacho había escogido a la empresa Air Sea Worldwide como transportadora de los respiradores y los trajes de bioseguridad. Además, pidió que a la brevedad posible, Relaciones Exteriores envíe documentación de Venere y de la empresa transportadora al área administrativa de Salud para respaldar la gestión del pago.

Un mes después, el 6 de noviembre, Cancillería hizo efectiva la solicitud ante la Embajada en Beijín, a través de una nota en la que solicita los documentos de las empresas Venere y Air Sea Worldwide.

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