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El Gobierno descarta crisis y aplica políticas de protección a la economía para afrontar los efectos de la inflación externa  

“En Bolivia, a pesar de ese escenario externo complicado, somos resilientes, nos adaptamos, no estamos en crisis como quieren posicionar (los) analistas económicos y políticos que intentan generar un ambiente de zozobra o de caos”.

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Economía en Bolivia
Foto-Economía boliviana

  La Paz, 28 de mayo 2024

El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, descartó una crisis económica en Bolivia y explicó que el país no es una isla, por tanto, la escalada de precios en los países vecinos y en el mundo repercute en los productos importados, sin embargo, los efectos se contrarrestan con la aplicación de políticas de protección implementadas por el Gobierno Nacional.

“En Bolivia, a pesar de ese escenario externo complicado, somos resilientes, nos adaptamos, no estamos en crisis como quieren posicionar (los) analistas económicos y políticos que intentan generar un ambiente de zozobra o de caos”, explicó el titular de Economía, en conferencia de prensa.

Montenegro destacó la política de subvención a los alimentos y a los carburantes que permite mitigar y minimizar los aumentos inusitados de precios de algunos productos en el mercado internacional.

Señaló que se tiene “todo un esquema para ir protegiendo el bolsillo del boliviano, están las subvenciones en los hidrocarburos, en los alimentos (…) La política de protección para las familias bolivianas, por la acción del Gobierno, está ahí presente para evitar golpes duros que vengan del sector externo”.

En ese entendido, contextualizó que a nivel mundial las tasas de interés mantienen la tendencia de seguir aumentando y en América Latina las mismas siguen siendo altas. A esto se suma que la inflación mundial sigue elevada, en un nivel de 5,3%.

“Hay influencias en los precios que vienen desde el exterior, hay incidencias de lo que está ocurriendo en la economía mundial y que afecta en la economía nacional, es decir, que hay precios en la economía que están siendo afectados por la dinámica de incremento de precios a nivel mundial”, remarcó el Ministro.

Ante este panorama, los precios de la gasolina aumentan en países de América del Sur, es el caso de Uruguay donde se mantiene un precio alto de este carburante que es de $us2 por litro mientras en Bolivia es de $us0,54, es decir Bs3,74.

Asimismo, informó que por problemas geopolíticos y de otra naturaleza a nivel internacional el Índice de Tarifas de Contenderos sigue en aumento, declaró el Ministro, al exponer cifras comparativas para evidenciar está elevación, por ejemplo, en diciembre de 2023 el valor aproximado de un contenedor de 40 pies era de $us1.500, al 25 de enero de 2024 se elevó a $us3.964, al 2 de mayo de 2024 se registra un descenso que llegó a $us2.725, pero al 23 de mayo el monto repunta a $us4.072.

Con relación a otros productos, Montenegro detalló que el arroz se elevó en Argentina, Brasil, Uruguay y Chile. “Bolivia tiene un incremento, no es sustancialmente tan alto como los que se está mostrando en la región (…) Bolivia tiene 10,6 bolivianos por kilogramo cuando en Argentina está 16,8”, indicó.

Respecto al precio del tomate, aclaró que el costo es influenciado por efectos del clima. Ejemplificó que, en países de la región como Uruguay, dos libras de tomate se venden a Bs22,8; en Chile a Bs12,2 y en Perú a Bs9,9, en tanto que en Bolivia es de Bs7.

De igual manera, en el mercado internacional existe un importante incremento en otros productos como el desodorante roll-on, detergente para ropa y pañales desechables para bebé. “Esta dinámica de aumento de precios se va traspasando (al país) porque nosotros no tenemos esa industria (…) que pueda hacer frente a este tipo de aumentos”.

Sin embargo, en medio del contexto externo de altos precios, Montenegro destacó que el país tiene la más baja inflación de la región que, acumulada a abril, llega al 1,31%. Por tanto, la estabilidad de precios provoca que otras economías traten de llevar productos de Bolivia a sus naciones porque encuentran precios más bajos.

En ese entendido, enfatizó que “Bolivia tiene que producir. Cada vez que podamos producir mucho más, vamos siendo resilientes contra estos efectos de las economías vecinas”.

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