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Sociedad

El rol cómplice de los medios en el golpe en Bolivia 

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Buenos Aires 28 de noviembre Por (*Verónica Zapata) El golpe de estado cívico, militar, policial y clerical que se concretó el pasado 10 de Noviembre en Bolivia, tiene otro componente importante que es el mediático, que se configura en el rol de los medios de comunicación en la preparación del terreno que dio lugar al golpe, y que hoy trabaja para invisibilizar y legitimar la persecución de dirigentes, secuestros, torturas, desaparición de personas, masacres, la sistemática violación de los DDHH, y el genocidio hacia los pueblos originarios. Lo que convierte a la prensa en una pieza clave en el entramado golpista con el objetivo de construir una realidad para dirimir el golpe, como sucedió en las dictaduras militares de la década del 70 en América Latina en el marco del Plan Cóndor.

Un objetivo principal es demonizar la imagen de Evo Morales incuestionable por sus políticas económicas, que pusieron a Bolivia en el primer puesto de crecimiento económico de toda la región, logro reconocido por el FMI, Banco Mundial y CEPAL. Bolivia es el país con la mayor reducción de la pobreza extrema de 38% a 15% en América Latina desde el periodo 2005-2018, según el INE. A su vez, se incorporaron más de 3,2 millones de bolivianos a la clase media, y sus indicadores macroeconómicos son insuperables en la región.

Esta capa media, pasó a ser un mero consumidor y no cobró capacidad política militante, ahí jugaron un rol importante los medios de comunicación politizando a la población a falta de una política de alfabetización ideológica masiva desde el estado, lo que dio lugar a la construcción del descontento en la población sumado a un natural desgaste por el tiempo transcurrido de 14 años de gobierno. Sin embargo, el núcleo duro indígena se mantiene incondicional a Morales.

Antes de la elección boliviana del 20 de Octubre los medios de comunicación instalaron la idea de que si ganaba Evo Morales, sería por “fraude”, y la oposición anticipo el paro indefinido con bloqueos contra Morales.

Rol importante jugó el secretario de la OEA, Luis Almagro que hasta el día de hoy no presentó prueba alguna de fraude, ni entregó el informe final. Solo presentó fue un informe preliminar que publicó y en el que solo menciona “irregularidades” periféricas, que se encuentran en cualquier elección, y no se habla de irregularidades sistemáticas. Las opiniones de Almagro tuvieron la intención de deslegitimar la elección, y obtener asidero en lo mediático con el objetivo de sembrar la “duda”, la idea de “fraude” y desatar una crisis política que se cobra vidas en Bolivia.

En el 2016 cuando se llevo a cabo el cuestionado referéndum en el que perdió el MAS por apenas el 1,3%, en ese entonces se desató una guerra mediática, a través de Fake News llegando a inventarle un hijo a Morales.

Luego del referéndum, los medios reconocieron la falta de veracidad de la información diseminada, pero la derecha ya había logrado su cometido, la manipulación mediática de la sociedad motivo por el que perdió el referéndum.

El Tribunal Constitucional falló a favor de una reelección en base a los pactos internacionales, como la Convención Americana de DDHH que están por encima de la constitución, por lo que su reelección fue legal y legítima, pero los medios sostuvieron lo contrario.

A su vez, una vez concretado el golpe los medios bolivianos tampoco se hicieron eco de la grave denuncia de Morales sobre secuestros a familiares de varios funcionarios para amenazarlos con el fin de obtener sus renuncias, el incendio de la casa de su hermana, y de otros funcionarios, así como del destrozo de su propia casa.

Pocos medios internacionales difundieron la noticia, otros se debaten en los programas de TV en si fue acertada o no su renuncia o en los “errores” de Morales, en vez de condenar un golpe de estado, el más sangriento del siglo XXI.

Hoy en Bolivia los medios buscan construir la idea de un enemigo interno, “subversión” y “terrorismo” de ello son acusados quienes están en contra del golpe de estado para justificar la ruptura del orden democrático y la represión.

Las empresas de comunicación nacionales como internacionales que responden a intereses económicos de quienes están detrás del golpe, presentan las masacres de Sacaba y de Senkata como “enfrentamientos”.

De manera tal, de encubrir la responsabilidad del gobierno de facto que dio la orden a las FFAA y a la policía de reprimir y tirar a matar, prueba de ello son los videos viralizados en redes y en los cuerpos de los acribillados que poseen balas de plomo.

Fernando Camacho líder de los cívicos sostuvo: “debemos sacar la agenda como lo hacía Pablo Escobar, pero para anotar los nombres de los traicioneros” y comandaba grupos paramilitares contratados, responsables de crear el terreno de crisis política antes de la intervención de la fuerza pública que le pidió la renuncia a Morales, la prensa lo presentó como un ciudadano que luchaba por la “democracia”.

Lo que se observa es una prensa vocera y funcional al golpe de estado que funcionan como verdaderos operadores políticos, que se presentan como “independientes”, y tienen a su servicio un monopolio de medios a escala mundial que se hace eco de sus mentiras. De esta forma fabricaron matrices de opinión falsas para deslegitimar a Morales y al proceso de cambio. A su vez, cargan con el componente del odio hacia el campesino indígena.

Estos mensajes son transmitidos sin cesar de manera insidiosa hasta convertirse en sentido común en la gente. De esta forma logra imponer la visión y el discurso de la oligarquía que integra el Gobierno de Facto que utiliza el vocabulario de los militares. Su función es legitimar y lavar la cara manchada de sangre de los golpistas, direccionados y financiados principalmente por la Casa Blanca.

Por otro lado, se demoniza a los dirigentes sociales, sindicales, funcionarios y ex funcionarios del MAS, a quienes por los medios se los acusa de todo tipo de delitos sin prueba alguna, incluso el mismo Morales es acusado de “terrorismo y sedición” y “delitos de lesa humanidad”, justamente por quienes cometen esos delitos. También, los periodistas internacionales fueron acusados de “sedición”, muchos debieron salir del país amenazados.

El objetivo principal es el movimiento indígena a los que se presenta como “violentos” y “narcotraficantes” para justificar el encarcelamiento y los asesinatos a sangre fría. La reciente aprobación de la ley que vehiculiza nuevas elecciones, los medios la presentaron como una “reconciliación”, aunque el gobierno de facto niega las masacres cometidas y que en el nombre de la “democracia” y de “Dios” realizaron un golpe de estado a un gobierno elegido democráticamente. Según la defensoría del Pueblo en el país hay registrados 32 muertos, 870 heridos, y más de 1500 detenidos. Además se denunció desaparición de personas y pero la prensa, las silencia.

Las principales acusaciones mediáticas realizadas a Evo Morales

1-Ser un “dictador”, siendo que fue el presidente que ganó elecciones presidenciales con una mayoría histórica insuperable en la historia de Bolivia. En el 2005 ganó con el 51%, en el 2009 con el 64% y en el 2014 con el 61%. Si bien bajo el porcentaje de apoyo el pasado 20 de Octubre del 2019, el 47,08% sigue siendo un porcentaje alto en comparación a lo que obtuvo el principal partido opositor de Carlos Mesa con el 36, 57%, incluso el partido de la autoproclamada presidenta Áñez obtuvo el 4% de votos.

2-Ser un “narcotraficante”: como si ser o haber sido cocalero configurara un delito de por sí. La ONU destacó la lucha contra el narcotráfico de Bolivia y certificó la reducción de los cultivos de coca de 6% en el 2018. El país alberga el 10,5 % de los cultivos de coca, lo que lo convierte en uno de los países de menos producción de drogas del mundo. Sin embargo, ello no evitó que EEUU lo ponga en la lista negra como uno de los países que no colabora en la lucha contra el narcotráfico. Lista en la que no se encuentra Colombia que es el mayor productor de coca del mundo con el 68,5%. De acuerdo al Departamento de Estado, es el país de origen de más del 95% de la cocaína que ingresa a EEUU, el país en el mundo que más consume esa droga. La ley boliviana fija a 22 mil hectáreas el máximo de cultivos legales destinado a cubrir la demanda interna para usos medicinales, ceremoniales y como suplemento energético.

3-Ser “corrupto”, aunque Morales apenas asumió la presidencia en el 2006, bajó el sueldo de todos los funcionarios y el propio. Según u informe del diario La Nación de Argentina, es el presidente que menos gana de sueldo.

4-Ser un “machista” recalcitrante en un país que por primera vez en su historia, a través de la refundación del Estado Plurinacional de Bolivia, pasa a ser el primer Estado en declararse Plurinacional del mundo e incluye a las mujeres, y en especial, a las indígenas a ser parte del gobierno y de la redistribución de la riqueza. De tal forma la mujer obtuvo el 53% de la representación femenina en la Asamblea Legislativa, la segunda tasa más alta del mundo con este porcentaje.

*Verónica Zapata, periodista y psicóloga oriunda de Cochabamba, Bolivia.

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