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Sociedad

La indefensión ciudadana frente al coronavirus

Rebrote del coronavirus

(Infodiez-28/07/20)

Por Guido Pizarroso Duran

En evidentes condiciones de inseguridad, incertidumbre y especialmente de una vivencia objetiva de lo que está ocurriendo, la ciudadanía se siente.

Es cada vez más preocupante la indefensión en la que se encuentra la población boliviana frente al coronavirus, que extiende los contagios de manera incontrolable. Ya los hospitales públicos y de seguros en la mayoría de los departamentos del país están colmados de pacientes, y las clínicas privadas abrieron sus espacios, pero desgraciadamente con precios prohibitivos. La ciudad de La Paz, que hasta hace un mes parecía mantener cierto control fue rebasada por la realidad y en este momento tiene el más alto porcentaje diario de nuevos infectados. Santa Cruz se mantiene como el departamento con más casos, pero felizmente abre una esperanza porque tiene el mayor número de pacientes recuperados.

La aflicción en La Paz se acrecienta ante la incertidumbre de ver la pasividad de las autoridades, la gravedad de la pandemia, los riesgos de la ciudadanía, la escasez de medicamentos, los altos precios de conservar la salud, y la impotencia frente a una realidad que se presenta con muchas sombras, cuando los infectados en el país bordean los 70 mil casos. El promedio de decesos por día también va en aumento, el último reporte oficial da cuenta de 62 fallecidos en un día, y en total ya el coronavirus se ha llevado más de 2.500 vidas.

El informe oficial registra en La Paz el más alto número llegando y varios días ha superado los mil contagios. Los casos positivos en Santa Cruz pasan de los 32 mil, La Paz con cerca de 14 mil, Cochabamba tiene 7.420, Beni suma 5.289 infectados, Tarija 2.825, Oruro 2.657, Chuquisaca 1.826, Potosí 1.390 y Pando 1.365 casos. Pero al margen de las cifras oficiales, hay análisis que ven con preocupación otra realidad que es necesario que se tome en cuenta. Por ejemplo, el presidente del Colegio Médico de La Paz, Luis Larrea, estima que para septiembre de este año la tasa de contagios llegará a los 200.000. Sus cálculos tienen como base una proyección en base al ritmo de crecimiento de casos en territorio nacional. Para Larrea, el país se encuentra todavía en la fase de  crecimiento de la curva de contagios.

La falta de centros médicos y personal se hace carne en este momento, cuando el gobierno apela a los estudiantes de medicina ante la escasez de médicos. Pero la magnitud del problema, que requería de previsión, y de autoridades responsables, no puede solucionarse con parches de último momento. Hoy se está pagando el costo de casi 14 años de desatención. En este momento, las autoridades deberían esforzarse en una mayor vigilancia en la venta de productos farmacéuticos y evitar la especulación. Asimismo, deberían preocuparse por hacer más fluida la importación de fármacos, especialmente los más utilizados en la actual emergencia, sin descuidar otros medicamentos que se requieren para los miles de personas que padecen diferentes enfermedades.

Los ciudadanos en todo el país, organizados en grupos de vecinos, por zonas y hasta por manzanos, están actuando solidariamente en esta emergencia de salud, y se han organizado para la adquisición de kits de medicamentos de prevención, así como de tratamiento en el hogar. Pero las dificultades para encontrar los fármacos es cada vez mayor. No hay tubos de oxigeno para alquilar, los precios para la compra son excesivos, la recarga de oxigeno es todo un problema, y no hay a quien reclamar. Los medios de comunicación informaron que las empresas farmacéuticas alegan que hay mucha demanda, la producción nacional es poca, y las importaciones encontraron una serie de dificultades, especialmente porque los proveedores están abasteciendo prioritariamente sus propios mercados. En esas condiciones de inseguridad, incertidumbre y especialmente de una vivencia objetiva de lo que está ocurriendo, la ciudadanía se siente abandonada por las autoridades, políticos, partidos, organizaciones sociales e instituciones que deberían velar por el bienestar general de la población, especialmente de la salud, que es la primera obligación del Estado, de acuerdo a la Constitución Política del Estado

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