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La Paz celebra la fiesta de la Jisk’a Anata

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El Jisk’a Anata, que en aymara significa ‘pequeño juego’, crece cada año. Ayer hubo danzas de Arequipa, Perú, otras del lago Uru Uru, de Oruro, mientras que unas 150 personas con discapacidad le dieron el toque de mayor inclusión a la fiesta paceña.

Junto a los tradicionales sicus de Italaque y Charazani, y los moseños de Copacabana y Tiquina, unos 25 jóvenes arequipeños danzaron ayer por el centro paceño. “Somos los wititis de Arequipa y nuestra danza representa el enamoramiento, por eso el hombre se disfraza de mujer para conquistar a la muchacha mientras baila”, contó Basilio Mamani, su representante. En el altiplano paceño también danzan el wititi.

Unos 50 grupos que interpretaron 30 danzas diferentes, participaron del Jisk’a Anata, una celebración esperada en el área rural para mostrar con baile el agradecimiento a las primeras cosechas. “En días más iremos a sacar el haba de las chacras, ahora nos toca agradecer bailando”, contó Eliodoro Tola, nacido en San Pedro de Tiquina, mientras danzaba moseño por la avenida Camacho.

La fiesta tuvo también a un grupo de danza nacido en Oruro. “Somos los ch’utillos uru uru y venimos de las orillas del lago (del mismo nombre)”, relató uno de sus miembros, que no quiso dar su nombre. El grupo fue reforzado por vecinos de Villa Fátima.

El Jisk’a Anata empezó cerca del mediodía en torno de una llovizna, pero al pasar las 13.30 el sol salió. “Con nuestra alegría hicimos escapar a la lluvia”, apuntó Andrés Zaratti, secretario municipal de Culturas. Por el mal tiempo no hubo mucho público y algunas graderías lucieron vacías.INCLUSIÓN. María Viscarra, de 20 años, tiene discapacidad auditiva y además se desplaza en una silla de ruedas, pero ayer participó junto a otros de su misma condición en el Jisk’a Anata.

Unos 150 jóvenes y adultos del Consejo Ciudadano de Personas con Discapacidad fueron aplaudidos al danzar de pepinos y ch’utas. “Nuestro carnaval siempre ha sido inclusivo, pero fue más y eso nos alegra”, confirmó la concejala paceña Andrea Cornejo, desde su silla de ruedas. Ella piensa bailar caporales en Oruro.

El presidente de la Asociación Andina de Conjuntos Folklóricos, Juan Tapia, recordó que el ‘pequeño juego’ paceño abrió hace años sus puertas a la saya afroboliviana que se consolidó y ahora con la presencia de personas discapacitadas, la fiesta se vuelve más inclusiva. Los carnavales seguirán hoy con el Martes de ch’alla, cuando el alcalde Luis Revilla ch’alle el hospital de La Portada a las 10.30

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