Fútbol Boliviano

Sadio Mané construye hospital y escuela para los vecinos de su tierra natal 

En junio del año pasado donó 693.000 dólares para construir un hospital en su pueblo. La ciudad, de poco más de 17.000 habitantes, no contaba con un centro asistencial y ahora recibe pacientes de 34 aldeas cercanas.

Publicada

el

Sadio Mané

La Paz 30 de junio de 2022

 

El delantero senegalés acaba de llegar al fútbol alemán por una cifra millonaria. Multicampeón en Inglaterra y héroe en su Selección, siempre estuvo atento al hambre y la necesidad de sus compatriotas a través de actividades solidarias. Lejos de los flashes, Mané mantiene su compromiso con Bambali, el pueblo donde juntaba pomelos para usar como pelotas.

El padre de Sadio Mané murió porque en Bambali no había hospital. Ese fue su objetivo, construir un centro de salud y puso casi 700 mil dólares de su bolsillo. (Ilustración Osvaldo Révora)

Los jugadores bajan del micro con la vista al frente, los auriculares puestos, algún bolso pequeño en las manos. Pasan junto a un hombre que está descargando bidones de agua de una de las bauleras. Ni siquiera lo miran. Salvo uno, que se detiene. Carga dos bidones y, sin decir nada, sigue adelante. Es Sadio Mané, delantero estrella de la Selección de Senegal y del fútbol europeo que acaba de pasar al Bayer Munich por 32 millones de dólares. Y que, también, puede trabajar de utilero.

Mané es un fenómeno dentro de la cancha. Hizo más de 200 goles: 192 entre el Metz de Francia, el Salzburgo de Austria y el Southampton y el Liverpool de Inglaterra; 9 por torneos oficiales con la selección de Senegal. Solo con el Liverpool ganó la Liga de Campeones de Europa, la Supercopa Europea y el Mundial del Clubes. A la selección del su país le dio la Copa Africana de Naciones de este año, gracias a un penal decisivo que él mismo ejecutó en la final ante Egipto.

Mané donó 693.000 dólares para construir un hospital en su pueblo.

Mané es un fenómeno fuera de la cancha. Lejos del egoísmo y la frivolidad de buena parte de sus colegas del fútbol europeo, el delantero que jugará en el fútbol alemán se prodiga en acciones solidarias hacia aquellos que menos tienen, fundamentalmente con quienes lo vieron patear pomelos (no había dinero para comprar una pelota), descalzo y con hambre, en los potreros de su Bambali natal, a 400 kilómetros de Dakar, la capital de Senegal.

“¿Para qué quiero diez coches Ferrari, veinte relojes con diamantes y dos aviones? ¿Qué harán estos objetos por mí y por el mundo? Yo pasé hambre, trabajé en el campo, jugué descalzo y no fui al colegio. Hoy puedo ayudar a la gente. Prefiero construir escuelas y dar comida o ropa a la gente pobre”, declaró a la televisión de su país como para que quede claro que detrás de lo que hace hay una filosofía nacida de la necesidad.

Nace una estrella

Además de infraestructura para su pueblo, Mané dona mensualmente 70 euros a cada familia de sus antiguos vecinos. (Instagram)

«Nací en un pueblito de Senegal llamado Bambali. Se me consideraba el mejor jugador del pueblo, pero nadie en mi familia quería que fuera futbolista. Y yo estaba totalmente convencido de que cuando me fuera podría serlo. Lo único que me preocupaba era cómo», contó Sadio en el documental “Made in Senegal”.

Es que los padre de Mané no veían con buenos ojos el fútbol. Creían, sabían, que si había alguna posibilidad de sobrevivir a la pobreza era a través de la escuela. Por eso, el pequeño Sadio tenía que escapar a los controles maternos para poder ir a paterar pomelos (perdón, pelotas) al campito en el que los chicos de su aldea jugaban al fútbol.

“Me crié en un lugar donde no les gustaba el fútbol y jugué descalzo en la calle hasta los quince años”, contó el delantero que ahora, con 30 años, compartirá el ataque del Bayern con el atacante polaco Robert Lewandowski.

«Veía chicos jugando -agrega- y me sumaba. Cuando crecí, empecé a ir a la cancha. Especialmente cuando jugaba la selección nacional. Quería ver a mis héroes e imaginarme a mí mismo como ellos».

Pero el sueño debía esperar. Los padres de Mané enviaron a su hijo a la casa de unos conocidos en Dakar. A estudiar, claro. Cuando el futuro crack tenía 15 años se enteró de que Generación Foot, academia y club senegalés que recibe apoyo del Metz francés, haría una prueba. Desobedeciendo la orden familiar se presentó.

Cuando iba a entrar al campo de juego uno de los cazatalentos de la academia le preguntó: “¿Cómo vas a hacer para jugar con ese calzado? ¿Y esos pantalones? ¿No tenés unos de fútbol?”. Mané no tenía nada. Mané entró y la rompió. El técnico Olivier Perrin quedó asombrado por su velocidad y destreza con la pelota. Y así comenzó todo.

“¿Mamá?, prendé la tele”

Sadio, feliz con la medalla y la Copa de África que obtuvo este año con su seleción, la de Senegal. (Instagram)

En dos temporadas en Generation Foot, Mané jugó 90 partidos e hizo 131 goles. Su llegada al Metz, de la Segunda División del fútbol francés, resultó inevitable. Era un día de 2011 cuando Satou, su mamá, recibió un llamado inesperado de su hijo.

«Hola mami. Estoy en Francia. Voy a jugar en el Metz. Si no me creés, podés prender la televisión y me vas a ver». El sueño comenzaba a hacerse realidad. Sadio Mané, nacido el 10 de abril de 1992 en la aldea de Bambali, comenzaba su carrera como futbolista profesional en el FC Metz.

A fuerza de buenos rendimientos y una velocidad explosiva otros equipos de Europa de fijaron en él. Fue adquirido por el Red Bull Salzburgo (Austria), donde fue campeón de la Bundesliga y de la Copa Austria 2014.

Su paso por el Salzburgo resultó la plataforma para alcanzar su primer gran sueño: jugar en la Premier League. Primer lo hizo en el Southampton y después, en 2016, en el Liverpool, que lo adquirió por 41 millones de euros.

El otro sueño futbolístico no tardó en llegar. Fue convocado a la Selección de Senegal, con la que participó en el Mundial de Fútbol jugado en Rusia en 2018. También obtuvo el premio mayor: ganó la Copa Africana de Naciones disputada en Camerún en 2022. Fue 4 a 2 en la definición por penales frente al Egipto de Mohamed Salah. Y fue Mané quien ejecutó el penal decisivo.

DE LIVERPOOL A MUNICH

Sadio Mané fue presentado como jugador de Bayern Múnich el miércoles pasado, luego de seis temporadas en Liverpool de Inglaterra.

El senegalés firmó contrato hasta el 30 de junio de 2025, que según la prensa alemana fue por 32 millones de euros, más otros 9 en variables por objetivos a pagar a futuro.

El atacante senegalés estuvo en Liverpool durante seis temporadas, en las que jugó 269 partidos, anotó 120 goles y realizó 38 asistencias.

En el club inglés Mané obtuvo la Premier League (2020), la Copa de la Liga (2022), la FA Cup (2022), la Liga de Campeones de Europa, La Supercopa europea y el Mundial de Clubes, todos en 2019. Año en el que además fue elegido Bota de Oro de la Liga.

Solidaridad y memoria

La inauguración del hospital de Bambali fue todo un acontecimiento para el pueblo de 17 mil habitantes.

Lejos del mundo de los gamer, las tapas de las revistas y las celebridades, Mané vive como piensa. Y piensa que debe ayudar a quienes lo necesitan, a aquellos que no tienen más que esperanza. Con memoria y solidaridad, vuelve una y otra vez a su Bambali natal.

En junio del año pasado donó 693.000 dólares para construir un hospital en su pueblo. La ciudad, de poco más de 17.000 habitantes, no contaba con un centro asistencial y ahora recibe pacientes de 34 aldeas cercanas. Cuando tenía 7 años su papá murió de una enfermedad de la que pudo haberse curado de haber existido el hospital.

En 2019 el delantero donó alrededor de 350.000 dólares para construir una escuela, y el año anterior regaló 300 camisetas del Liverpool para que los hinchas pudieran usarlas durante la final de la Liga de Campeones, que finalmente su equipo perdió con Real Madrid por 3 a 1.

“¿Para qué quiero diez coches Ferrari, veinte relojes con diamantes y dos aviones? ¿Qué harán estos objetos por mí y por el mundo?”

Además, donó notebooks en la escuela del pueblo, y construyó una estación de servicios y la oficina de correos. También envía 70 euros por mes a las familias del barrio donde nació para ayudar a sus antiguos vecinos que viven en la pobreza.

Mané con su nueva camiseta, la de Bayern Munich. En la presentación anunció la construcción de una cancha de césped sintético para su pueblo.

Desde abril de 2018 Sané también colabora con un programa de prevención del VIH en Malawi. La enfermedad afecta espcialmente a África. Dos tercios de los infectados, es decir unas 22,5 millones de personas, viven en el Africa Subsahariana.

Pero no todo es dinero en los actos solidarios del delantero senegales. Un video, que se hizo viral, lo muestra limpiando los baños de la mezquita Al Rahman, en Liverpool, donde además participa de las tareas que realiza la comunidad cada día como un fiel más.

Allí está Mané. El chico que jugaba a la pelota con un pomelo en medio del polvo de Bambalí. El hombre que llevará sus goles a Munich y que no olvida que los pies, todavía, siguen doliendo.

«Made in Senegal»

WEAH, EL 9 PRESIDENTE

George Wah fue uno de los futbolistas africanos más destacados de la historia. Es el único de ese continente que ganó un Balón de Oro, en 1995, año en el que también fue electo Jugador Mundial de la FIFA. Desde el 22 de enero de 2018 es Presidente de la República de Liberia, cargo al que accedió después de que su país dejara atrás una penosa y extensa guerra civil.

Brilló en el Paris Saint-Germain en el que hoy juegan Lionel Messi y Neimar, donde ganó la liga 1993-1994. También en el Milan de Italia (obtuvo dos scudettos), Chelsea, Manchester City y Olympique de Marsella, entre otros clubes.

En 2003 Weah fue embajador de Buena Voluntad de Unicef. Aprovechando su popularidad como futbolista se presentó como candidato a presidente con un partido fundado por él. Ganó la primera vuelta en los comicios de 2005, pero fue derrotado en la segunda. Finalmente, accedió a la presidencia en los comicios celebrados en 2011.

Fuente: Télam

Tendencias

Salir de la versión móvil