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Economia

Sobre las “bandas de precios” de la soya en el mercado internacional

Exportación de la soya

Santa Cruz, 22 de febrero de 2021

Los precios son valores determinados por la infalible ley de la oferta y la demanda, en el caso de los commodities como la soya, trigo, petróleo, etc., el precio internacional está determinado por la oferta y demanda internacional (en caso de países tomadores de precios como el nuestro) y el precio interno está determinado por el precio internacional menos el “spread” por concepto de transporte, comisiones y otros.

Y ¿que son las famosas “bandas de precios”?

Las bandas de precios son básicamente controles de precios internos, es decir, que como ejemplo, un productor de trigo, en caso de que el precio internacional este tan bueno que haga que el precio interno suba “más allá del tope máximo” no podrá vender su producto al precio de mercado, si no, que tendrá que resignarse a perder dinero en las “buenas épocas”. Y ¿Qué  pasa si el precio está por debajo del mínimo? básicamente nada (a excepción de que Ud. sea el  productor), como muchas veces ha pasado en el sector avícola, porcino u otros, el productor vende con muy poco margen de ganancia e incluso por debajo de los costos de producción, obviamente en esos casos no tenemos a ningún “sindicatero” pidiendo al gobierno “velar por la economía de las familias bolivianas”.

Entonces ¿Cómo ayudamos a solucionar las subidas de precios internos estacionales?

Básicamente hacer lo mismo que hacen los países exitosos, dejar al mercado “hacer su trabajo” y de cierta manera fomentar a los agricultores para que en un corto plazo haya una mayor producción (liberar el uso de biotecnología, registro de maquinaria para garantías no convencionales, etc.), obviamente estas tareas requieren algo más de “piense” que escribir en un papel “yo decido que…”.

Lastimosamente nuestro país es un ejemplo de lo que NO se debe hacer en torno al tema.  Mientras tanto, “al lado”, tenemos a un país que es el ejemplo de lo que SI se debe hacer, me refiero a Paraguay. Como referencia, en el año 2000 este país producía 3.5 MM de Toneladas de soya y el 2020 produjo alrededor de 11.5 MM de toneladas; Bolivia en cambio, en el año 2000 producía alrededor de 1 MM de toneladas y  al año 2019 llegó a producir 2.5 MM de toneladas. Antes de que algún “pseudo-ambientalista” me “trate” por “insinuar” que debemos multiplicar por tres el área desmontada, les diré que en el año 2000 el área cultivada de soya en Paraguay era de 1.2 MM de Ha. Mientras que en el año 2020 era del doble, esto se debe a…si señores! el uso de biotecnología que hace más productiva la actividad, cosa que hace muchos años tenemos “bloqueada” sin ninguna explicación lógica.

Parafraseando a mi colega G. Rodriguez. Uno de los principales problemas para los exportadores de oleaginosas y derivados es que, cuando se les condiciona la otorgación del “cupo” de exportación a la venta del producto (en el mercado interno) dentro de una “banda de precios”, se impide planificar las ventas a “meses vista” y a realizar “coberturas a futuro” en bolsa de valores, lo cual coloca en inferioridad de condiciones al momento de cotizar en los mercados internacionales frente a los competidores de Brasil, EEUU, Argentina y Paraguay. Obviamente esto (sumado a muchos otros temas) es un factor de incertidumbre que impide una mayor inversión, producción y excedentes para exportación…ah, y empleos.

Otro dato no menos importante, en un periodo de menos de 5 años, el precio interno del Quintal de Quinua pasó de Bs. 250 a Bs. 800, obviamente impulsado por el precio internacional. Todos sabemos que la quinua es un producto muy importante en la alimentación de muchas regiones de Bolivia, pero nunca se mencionó la posibilidad de alguna “banda de precios”, por si acaso, no hay nada de quinua sembrada en tierras del oriente boliviano.

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