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Política

Gobierno encamina reactivación de empresas públicas abandonadas por Áñez

Empresa de cemento de Bolivia

La Paz, 11 de abril 2021

Luego de un periodo de abandono en 2020 por el régimen de Jeanine Áñez, el Gobierno boliviano encaminó la reactivación de empresas públicas y descentralizadas que estaban al borde de la quiebra, informó el ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Néstor Huanca.

“Muchas empresas públicas fueron abandonadas por el golpe de Estado, y con los recursos económicos conseguidos, estamos en el camino de la reactivación”, manifestó en una entrevista con el programa radial “Emapa en Tu Hogar” de la estatal Red Patria Nueva, oportunidad en la que hizo una breve evaluación de su gestión.

El ministro comentó que recibieron de la gestión de facto las empresas e instituciones descentralizadas en las perores condiciones y lamentó que el “golpe de Estado” haya tenido como objetivo destrozar el aparato productivo del país.

“Hemos recibido las empresas públicas de la administración del periodo del golpe de Estado, en una situación lamentable, un aparato productivo descuidado; ahora el desafío es reactivar estas empresas porque es la única forma de garantizar el consumo interno y recuperar el aparato productivo”, aseveró.

Se refirió al caso de la Empresa Pública Productiva Cementos de Bolivia (Ecebol), considerada una las fábricas más modernas de Sudamérica inaugurada en agosto de 2019, que fue paralizada, pese a que ya producía cemento y era utilizado por los constructores.

“El golpe de Estado del 2019 interrumpió la producción de la empresa de cemento, ejecutaron gastos para otras cuestiones y no para mejorar la productividad (…). Hemos vuelto a reestablecer su productividad y ya se encuentra en el mercado boliviano con precios accesibles”, agregó.

Anunció que para fines de abril o inicios de mayo próximo se relanzará la Empresa Boliviana de Cemento para alcanzar la producción a su mejor capacidad.

También se refirió a la empresa Cartonbol en Oruro y dijo que también que sufrió la paralización de actividades, despido de los técnicos especializados, supresión de los contratos que tenía con varias instituciones públicas.

“Esta empresa vendía a varias instituciones estatales y tenía ingresos para su sostenibilidad”, agregó.

Asimismo, habló de la Empresa Boliviana de Alimentos (EBA) que entregaba productos nutritivos al subsidio nacional.

“En el periodo del golpe de Estado se evitó que estos alimentos vayan al subsidio y se decidió no adquirir estos productos con valor agregado de las empresas públicas. Se dirigió estas compras a un pequeño grupo de empresas grandes, en desmedro de las empresas públicas”, denunció.

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